Comida negra (carbón activado).

El carbón activado o mejor conocido como activated charcoal en inglés, se encuentra muy de moda en las redes sociales debido que algunas personas lo usan como una fuente de innovación alimentaria. Por otro lado, en las redes sociales se le puede reconocer por su aplicación superficial en los dientes de las personas, los cuales como efecto consecuente quedan más blancos, otros se lo ponen en la cara como mascarilla para eliminar toxinas, y otros más se la comen. ¿Que cambio tan radical no? De ser usado popularmente en estos días como activo tópico de belleza, ha pasado a ser un ingrediente más de moda en los platillos como panes, galletas, waffles, hotcakes, agua, etc. Podemos decir que es un producto complejo y multi diverso. Amado por los seguidores de la innovación de productos y el color negro.

Comencemos partiendo de que el carbón activo es un aditivo no regulado. Como ejemplo, en España los complementos alimenticios están regulados por el Real Decreto 1487/2009, por lo que se ha solicitado al Comité Científico que realice una valoración de la propuesta de autorización de la utilización de determinadas sustancias como el carbón activo.

Con base a análisis y experimentos científicos se ha propuesto que la cantidad máxima de carbón activo para su ingesta sea de 2g diariamente.  Esta propuesta se basa en la autorización de una declaración de propiedad saludable en relación a que el carbón activo contribuye a reducir una flatulencia excesiva después de comer. Esta declaración solo puede utilizarse con alimentos que contengan 1 g de carbón activo por porción cuantificada. Para que un producto pueda llevar esta declaración, se informará al consumidor de que el efecto beneficioso se obtiene tomando 1 g de carbón activo por lo menos 30 minutos antes de la comida y otro gramo poco después de la comida (UE, 2012).

El carbón activo es un material inerte compuesto por carbono organizado en forma microcristalina que ha sufrido un proceso de activación dando lugar a una red densa con poros cuyos diámetros varían entre 10 y 2 000 Å (Marín, 2003). Gracias a esta disposición el carbón presenta una elevada superficie de adsorción (las partículas se le quedan pegadas al rededor), del orden de 300 a 2 000 m2/g (TAP, 2002) utilizándose por ello para adsorber gases y vapores de una mezcla de gases y disolver y dispersar sustancias presentes en líquidos.

Las fuentes para preparar carbón activo son numerosas y la activación puede llevarse a cabo por distintos mecanismos. Entre las fuentes de carbón activo se encuentran los huesos de animales, carne, sangre, madera dura o blanda, cáscaras de frutos, cereal, fibras vegetales, lignina, residuos procedentes de las refinerías y carbón, entre otros.

Las fuentes de carbono se tratan para obtener el carbón activado siguiendo una amplia variedad de métodos, distinguiéndose dos etapas: carbonización seguida de oxidación. En la activación se puede incluir el uso de ácidos sintéticos, bases u otras sustancias en una corriente de gases como nitrógeno, o dióxido de carbono. La calidad y el rendimiento puede mejorarse eliminando la humedad (FAO, 1985). También puede utilizarse microondas o resinas intercambiadoras de iones (FCC, 1996).

Una vez fabricado el carbón activo, se procede a su caracterización en función de su área de superficie y distribución de poro. El Food Chemical Codex fijó en 1996 especificaciones para el carbón activo de grado alimentario (FCC, 1996). EFSA publicó en 2013 una opinión en relación al uso del carbón activo para su uso en contacto con los alimentos, donde concluye que el carbón activo deberá cumplir con los mismos requisitos de pureza que para el colorante Carbón Vegetal (E-153) establecidos por la Directiva 95/45/CE, con excepción del contenido de cenizas, que puede ser hasta un 10 % (p/p) (EFSA, 2013). En relación a sus acciones, se diferencian cuatro tipos: adsorción, filtración mecánica, intercambio de iones y oxidación superficial.

 

Nutrición y metabolismo

El carbón activo se considera inerte desde el punto de vista nutricional, por lo que cabe esperar que no sea adsorbido por el organismo. Por otro lado, hay que tener en cuenta el gran poder absorbente del carbón activo, lo que motiva sus dos aplicaciones conocidas, su uso para combatir la aerofagia, meteorismo y flatulencia, y su empleo para tratar intoxicaciones, por su capacidad de adsorción de las sustancias tóxicas. Esta misma característica, hace desaconsejable su uso prolongado por su posible interferencia en la absorción de algunos nutrientes.

 

Seguridad

Desde el punto de vista de la seguridad del uso del carbón activo, no se han encontrado estudios toxicológicos del producto que permitan la evaluación científica rigurosa de este aspecto. Sin embargo, sí que se conoce su uso como medicamento para tratar los mismos síntomas para los que se consideraría eficaz su uso como complemento. En el caso del uso como medicamento, en la ficha técnica del mismo se indica que puede perjudicar a la motilidad intestinal. También se indica que “la investigación preclínica no ha revelado efectos tóxicos del principio activo”, sin embargo, esa investigación preclínica no es pública.

 

Como conclusión el Comité Científico de España considera que la información toxicológica disponible es insuficiente para determinar cuál sería la cantidad máxima diaria de carbón activo que se podría considerar segura en su uso como complemento alimenticio. Así que mejor recomiendo no andar experimentando en consumir activos aún desconocidos por la ciencia, ya que además de adsorber toxinas, también se lleva nutrientes del organismo.

 

Saludos.

María SE.

 

 

Referencias

Font G. Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) sobre condiciones de uso de determinadas sustancias para ser empleadas en comple- mentos alimenticios-4 (18 de noviembre de 2015) Recuperado el 5 de junio del 2017, de http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/seguridad_alimentaria/evaluacion_riesgos/informes_comite/COMPLEMENTOS_ALIMENTICIOS_4.pdf

 

Burillo G.  Carbón activado en las intoxicaciones agudas: ¿está todo dicho? (6 de julio del 2006) Recuperado el 5 de junio del 2017, de http://www.elsevier.es/es-revista-medicina-clinica-2-articulo-carbon-activado-las-intoxicaciones-agudas-S0025775310004525

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s